Me encontraba en Beaucaire el último día de la feria. El azar hizo que en la cena los otros comensales fueran dos negociantes de Marsella, uno de Nimes y un fabricante de Montpellier. Así es como empieza el opúsculo La cena de Beaucaire, redactado en dos noches, tras su paso por Beaucaire el 29 de julio de 1793, por un tal Napoleón Bonaparte. El futuro emperador, entonces simple capitán de artillería, exalta en este escrito los valores republicanos. Un fresco conmemora, en la calle Alphonse Méric, este evento.
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Antiguamente plaza del Mercado, más conocida con el nombre de Plaza Vieja, fue rebautizada con el nombre de plaza de la República tras la Revolución. En 1775, para facilitar en período de feria el transporte de las mercancías desde el puerto hasta el centro de la ciudad, se procedió a destruir una parte de sus arcadas. A la sombra de un plátano tricentenario, una escultura del Drac recuerda la leyenda de ese monstruo salido del Ródano.
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De Beaucaire, engastada en el corazón de la Terre d'Argence, la Historia se ha quedado con tres edades de oro. Primero, la de la antigua Ugernum, cuando la ciudad era una etapa importante en la via Domitia que comunicaba Italia con las provincias españolas del imperio romano.Después, la de la Edad Media, cuando en 1067 Ugernum se convierte en Belcaïre (Bella piedra) y ve cómo se erige en su colina que domina el Ródano una poderosa fortaleza.Por último, la de los siglos XVII y XVIII, con el apogeo de la Feria de la Magdalena, la mayor concentración de comerciantes del país. Acoge a ilustres visitantes y genera en ocho días más beneficios que el puerto de Marsella durante todo un año. Y esta extraordinaria prosperidad va a originar la construcción de hoteles particulares y otros prestigiosos monumentos que convierten a Beaucaire en uno de los florones de las ciudades de Arte e Historia.
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Plaza de la República
La cena de Beaucaire
Office de Tourisme Beaucaire Terre d’Argence - 24, cours Gambetta - 30300 Beaucaire
Los animales de la granja
En medio de los campos y las viñas, la Vieja Masía, un vasto edificio del siglo XVIII nos proyecta hacia la vida diaria de los campesinos de antaño, cuando el hombre vivía al ritmo de las estaciones. Una granja en actividad y sus encantadores animales, unos puestos de artesanos, del fabricante de zuecos o guarnicionero, una escuela de campo, aquí todo reaviva la nostalgia de los buenos viejos tiempos. Espectáculos y animaciones completan la visita.
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Leyenda del Drac
"Drac" en Plaza de la RepúblicaMonstruo polimorfo, invisible para los humanos, el Drac vivía escondido en lo más profundo del Ródano. De vez en cuando, salía del agua para comerse a algún habitante imprudente. Un día, se llevó a una lavandera para que criara a su hijo en el fondo de río. Siete años más tarde, habiendo cumplido con su labor, la lavandera fue puesta en libertad. Durante su cautividad, ella adquirió la facultad de ver al Drac con su ojo izquierdo. El monstruo se lo reventó un día, en un mercado, después de que ella lo hubiera reconocido entre el gentío.
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