De Beaucaire, engastada en el corazón de la Terre d'Argence, la Historia se ha quedado con tres edades de oro. Primero, la de la antigua Ugernum, cuando la ciudad era una etapa importante en la via Domitia que comunicaba Italia con las provincias españolas del imperio romano.Después, la de la Edad Media, cuando en 1067 Ugernum se convierte en Belcaïre (Bella piedra) y ve cómo se erige en su colina que domina el Ródano una poderosa fortaleza.Por último, la de los siglos XVII y XVIII, con el apogeo de la Feria de la Magdalena, la mayor concentración de comerciantes del país. Acoge a ilustres visitantes y genera en ocho días más beneficios que el puerto de Marsella durante todo un año. Y esta extraordinaria prosperidad va a originar la construcción de hoteles particulares y otros prestigiosos monumentos que convierten a Beaucaire en uno de los florones de las ciudades de Arte e Historia.