Desde Uzège hasta los Alpilles y Lubéron se extiende un paisaje de múltiples y fascinantes caras. Aquí, en un juego cortés y ante las miradas milenarias de ciudades radiantes, se enfrentan la Provenza de las garrigas y las llanuras espejeantes de Carmarga.La hija del Ródano, hecha de una mezcla de tierra, sal y agua, llega a adormecerse a la sombra de la roca caliente, entre las fragancias embriagantes del tomillo y la lavanda silvestres.Y desde los campanarios y las torres, Nimes y Arles, las romanas, Aviñón la papal y Uzès la ducal se interpelan con sus voces implacables sobrevolando los colores del Midi.
Al caprichio de los Vientos ...